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jueves, 5 de febrero de 2015




EL MUNDO
Hoy en día vivimos en un mundo que esta regido por la tecnología y la economía, un mundo que se mueve cada ves más rápido debido al ritmo de vida, donde el sistema va cambiando para crear métodos y maneras de hacer las cosas en un menor tiempo: comida rápida, ejercicio en solo 15 minutos, realizar más trabajo en menor tiempo pero durante largas jornadas de trabajo, dormir de 4 a 6 horas diarias.

El crecimiento de las ciudades nos dificulta estar en contacto con la naturaleza, alejándola de nosotros y al consumir los recursos naturales. Las áreas verdes que rodean se van convirtiendo en terrenos potenciales para nuevos edificios que no dejan rastro de vida la natural que existió en esa zona. Por esta razón cada vez más estas áreas naturales son alejadas de nosotros, así perdemos contacto con nuestra parte natural, quedando encerrados en junglas de concreto.
El mundo en que vivimos


Además, es casi imposible educar y hacer entender al ser humano de vivir y adaptarse al medio ambiente sin tener ir de un lugar a otro acabando con los recursos naturales, contaminar los ríos aledaños, de talar árboles, de reciclar la basura, cuidar el agua, etc. los más simple que podría hacer cualquier persona para ayudar a la naturaleza.

La falta de calidad en el espacio arquitectónico nos afecta como personas, ya que al desarrollarnos en un lugar en donde hay desorden, caos, y agitación, sobrecargado de información, anuncios, propagandas políticas, nuestra vida se vuelve de la misma manera, agitada y acelerada, sin contar con un verdadero lugar en el cual refugiarnos del agitado ritmo de las ciudades, en donde frenar el acelerado ritmo de vida.

Un mundo cambiante

Vivimos en un mundo que funciona en la incertidumbre cada día con mayores exigencias. En un medio inestable e incontrolado, en un mundo saturado de información, con una gran cantidad de conocimientos en cada área del saber y con tal rapidez en el avance de la tecnología, que ya no es posible abarcar toda esa información.

Un mundo donde las personas no pueden estar contentas sólo con cumplir con la función asignada, con sus obligaciones. Las personas hoy necesitan más atributos, tales como: creatividad, autonomía y capacidad de innovar. Incluso hay veces en que estas características son más importantes que la profesión misma.

Hoy se enfrentan situaciones donde no hay fórmulas listas, en que le dicen mejóreme el producto, vea dónde está fallando el proceso y soluciónelo. “Arrégleselas". La persona tiene que pensar y saber cómo hacerlo.

Esto es indiferente si se es trabajador dependiente o independiente, en ambos casos se tiene que actuar con una actitud innovadora, con un estilo empresarial que le permita en cualquier ámbito que se desempeñe, ser una persona de mucho más alcance, con capacidad de cambio y de adaptación, con flexibilidad, con deseos de superación, con iniciativa personal.
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